A la hora de
comprar una cámara digital, la tarjeta de memoria es un punto
importante a tener en cuenta.
Todo buen viajero aficionado a la fotografía conoce
la importancia de tener siempre a mano más de un carrete de fotos. Uno
nunca sabe cuándo se presentará la ocasión de captar esa magnífica
imagen con la que se sueña desde que comienza el viaje, y llegado el
momento, sería verdaderamente frustrante quedarse sin película.
Quienes utilizan cámaras reflex convencionales lo
tienen relativamente fácil, porque en cualquier tienda de souvenirs se
puede encontrar un carrete para cargar la cámara. Pero las cámaras
digitales necesitan unidades de almacenamiento para guardar las
imágenes capturadas que hoy por hoy sólo pueden adquirirse en tiendas
especializadas. Por ello, el fotógrafo digital que no quiera quedarse
"colgado" tendrá que tener muy en cuenta la memoria de que
dispone su tarjeta, a fin de no excederse en el número de fotografías
y perder la posibilidad de realizar la preciada fotografía con la que
soñaba. Eso, o llevar todo el día encima un ordenador portátil para
llegado el momento poder descargar las imágenes y liberar así parte de
la memoria de su tarjeta. Si el conocido refrán dice que Hombre
precavido vale por dos, en caso de tener una cámara digital puede
valer por tres si en ella ha instalado una tarjeta de memoria que le
permita olvidarse de los problemas relacionados con el almacenamiento de
imágenes.
Memoria de elefante.
Uno de los aspectos a tener más en cuenta a la hora
de adquirir una tarjeta es su capacidad de memoria. Si, por ejemplo,
tomamos como referencia el caso de un fotógrafo que quisiera capturar
imágenes con una resolución media-alta de 1600 x 1200 píxeles, con
una tarjeta de 16 MB podrá almacenar unas 32 exposiciones, es decir,
más o menos lo mismo que permite un carrete tradicional. Pero si, por
el contrario, dispusiese de una tarjeta de mayor capacidad, por ejemplo
de 192 MB, el espacio disponible de almacenamiento equivaldría a 22
carretes de 24 exposiciones...

Es obvio que, en este sentido, las ventajas de las
tarjetas de gran memoria son evidentes; por una parte aumenta la
comodidad del usuario, ya que no es necesario cambiar de carretes ni
tampoco preocuparse de su conservación y, por otra, se aumenta de forma
espectacular la autonomía. Los profesionales pueden optar por tarjetas
de alta capacidad que les permitan cubrir distintos eventos o varios
días de trabajo mientras que para los aficionados existen tarjetas de
menor capacidad pero más económicas que les permitirán olvidarse de
los laboratorios de revelado.

Repartir el riesgo
La ventaja de la alta capacidad de las tarjetas puede
ser un arma de doble filo. El que pierde un carrete de 36 exposiciones
pierde justamente eso, ni más ni menos, y aunque las fotos de ese
carrete puedan ser valiosas, el resto de sus películas estarán a salvo
y se conservarán los trabajos anteriores; pero perder o estropear una
tarjeta digital supone perderlo todo, ya que la totalidad de las
imágenes está contenida en el mismo soporte. Por ello, y aunque no es
fácil que un tarjeta se deteriore, muchas veces es mejor disponer de
varias tarjetas de pequeña o mediana capacidad que tener una sola
tarjeta con cientos de megas.
Dinero que queremos gastar
Los precios de las tarjetas digitales todavía son
elevados debido a que es un mercado poco extendido entre usuarios no
profesionales. Pero los expertos coinciden en señalar que en pocos
años los precios bajarán hasta alcanzar cotas aceptables para todos,
sobre todo desde que las grandes firmas fotográficas se han dado cuenta
de que la revolución de la fotografía viene de la mano de la
tecnología digital.
Entre los tres tipos de tarjetas más utilizadas, las
Compact Flash son las más caras, seguidas de las Memory Sticks y las
Smartmedia, aunque más que en los modelos, la diferencia de precios se
encuentra en las prestaciones. A continuación se listan con carácter
orientativo los precios de los modelos más utilizados en la actualidad.
-Tarjeta CompactFlash 8MB: 8.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 16MB: 9.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 32MB: 15.500 pts.
-Tarjeta CompactFlash 48MB: 23.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 64MB: 29.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 96MB: 47.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 128MB: 62.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 160MB: 90.000 pts.
-Tarjeta CompactFlash 192MB: 105.000 pts.
-Tarjeta Compact Flash 256MB Tipo II: 160.000 pts.
-Tarjeta Compact Flash 300MB Tipo II: 185.000 pts.
-Tarjeta SmartMedia 8MB: 4.600 pts.
-Tarjeta SmartMedia 16MB: 8.500 pts.
-Tarjeta SmartMedia 32MB: 13.000 pts.
-Tarjeta SmartMedia 64MB: 23.500 pts.
-Memory Stick 4MB: 4.700 pts.
-Memory Stick 8MB: 6.000 pts.
-Memory Stick 16MB: 10.000 pts.
-Memory Stick 32MB: 16.200 pts.
-Memory Stick 64MB: 27.000 pts.
Compatibilidad entre la tarjeta y el ordenador
La forma de volcar las fotografías al ordenador puede
ser uno de los aspectos más importantes a la hora de optar por un
modelo u otro. Si, por ejemplo, nos decidimos por una tarjeta SmartMedia
o CompactFlash, puede adquirirse un dispositivo que permite usar una
ranura para tarjeta PC con el fin de permitir la transferencia de los
archivos de la tarjeta al ordenador. Esto es lo más adecuado si se
cuenta con un portátil, ya que suelen tener una o más ranuras para
tarjetas PCMCIA, en las que se puede colocar la tarjeta mediante un
barato adaptador.
Pero si posee un ordenador de sobremesa, habrá que
adquirir un dispositivo que lea directamente las tarjetas, como el
ImageMate de SanDisk, que se conecta al puerto de serie universal (USB)
de un PC o de un Macintosh.
Sony fabrica una línea de cámaras llamada Mavica que
incorpora una unidad para disco que facilita enormemente la
transferencia de los archivos de imagen al ordenador. Es cómodo, pero
cuenta con una notable limitación (especialmente para los
profesionales): no se puede trabajar con archivos que superen los 1,4
Megabytes.
Otra forma de transferir los archivos al ordenador es
a través de un cable. Las cámaras más antiguas utilizan un cable
paralelo o de serie, pero algunos de los nuevos modelos emplean cable
USB, que proporciona mucha más rapidez a la tarea de transferencia. Si
tiene un PC con puerto USB, sería una buena opción adquirir una
cámara de este tipo, pues podrá transferir los archivos de forma más
rápida y cómoda, independientemente del tipo de tarjeta que use.
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Otros capítulos de este artículo:
La Revolución
de la Memoria.
El futuro ya está
aquí.
P. Martín
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