Composición:
Punto de vista y Fondo
Nos ha quedado ya clara la importancia que, antes
de disparar nuestra cámara, tiene ejercitar un poco la imaginación.
El formato y encuadre elegidos influirán notablemente hasta el
punto de convertir en atractiva una foto que, a priori, podía
haber resultado anodina. Pero otros detalles también pueden aportar
variaciones importantes, y a veces son pasados por alto provocando
posteriormente efectos no deseados. Estamos hablando del punto
de vista, así como del fondo que acompaña al motivo principal.
EL PUNTO DE VISTA
La posición de la cámara puede modificar el interés
de la fotografía por lo que, al igual que ocurre con el encuadre
y el formato, no deberemos precipitarnos. Lo más aconsejable será
probar diferentes ángulos: más altos, más bajos, frontales, laterales,
posteriores... así como distintos planos: cercanos, medios o lejanos.

Para ello podremos ayudarnos no sólo de elementos
exteriores, sino también de nuestro propio equipo, jugando con
las posibilidades de los objetivos de que dispongamos.
Uno de los casos en los que más influye el punto
de vista de cara al resultado final es en las fotografías de personas.
Nuestros ojos no siempre están a la altura adecuada y, así, será
aconsejable agacharse para fotografiar a un niño si éste se halla
de pie, porque en caso contrario obtendremos una perspectiva en
la que acentuaremos todavía más su pequeño tamaño.

En cambio, fotografías hechas a un nivel inferior
de la persona retratada conferirán a ésta un aspecto dominador
y poderoso.
FONDO DE LA FOTOGRAFÍA
Antes de decidirnos a realizar la foto es imprescindible
que comprendamos que, además del motivo principal, hay un área
más o menos extensa alrededor de él de la que podremos sacar provecho
o, por lo menos, a la que tendremos que vigilar para evitar que
altere el resultado. El fondo puede ayudarnos, por ejemplo, a
que la fotografía resulte más impactante o a que por sí sola nos
cuente una historia. ¿A que será mucho más ilustrativa de nuestras
intenciones una foto en la que retratamos a un óptico si detrás
de él aparecen estantes con decenas de gafas artísticamente dispuestas
que si simplemente hay una pared?.
En otras ocasiones, sin embargo, el fondo puede
jugarnos malas pasadas sin que nosotros mismos nos demos cuenta.
Podemos fotografiar a una bella muchacha junto a un rosal sin
apercibirnos de que una de las rosas aparenta salirle de un oído,
o bien en lo que pretendemos que sea una fotografía de época dejar
que se nos "cuele" en el fondo un joven con peinado
punky.
Y, por último, puede que nos resulte necesario
disponer del fondo como un elemento neutro, que no aporte nada
para no restar importancia al motivo principal pero tampoco nos
lo estropee. En tal caso, habremos de elegir adecuadamente el
fondo o, si no podemos prescindir de él, hacerle perder interés
intencionadamente a base de aislar el tema con un objetivo que
nos lo enfoque de forma selectiva. El uso adecuado de la profundidad
de campo y de los distintos objetivos nos proporcionará múltiples
posibilidades en este terreno.
Pedro Martínez Recari
Imágenes y textos ©2001 d-foto.com
Prohibida la reproducción
parcial o total sin permiso