Curso de Fotografía

Capítulos

Profundidad de Campo

El término "profundidad de campo" ha sido ya nombrado con anterioridad al hablar de los distintos tipos de objetivos o distancias focales. En esencia, por profundidad de campo entendemos la distancia que separa a los objetos más alejados y más próximos que conseguimos enfocar perfectamente en la fotografía. Sin embargo, no debemos obsesionarnos por el hecho de lograr una gran profundidad de campo, ya que dependiendo del tipo de fotografía a realizar, podrá interesarnos que sea mayor o menor, o lo que es lo mismo, que aparezca enfocado un mayor o menor porcentaje de la escena (lo que se denomina "plano de enfoque").

A título de ejemplo, podemos decir que probablemente nos interese una gran profundidad de campo en la fotografía de paisajes, ya que en ella solemos intentar que no se pierda el menor detalle. 

En cambio, el hecho de que la profundidad de campo sea baja en los retratos nos permite enfocar selectivamente al modelo fotografiado, haciendo así que la mirada centre su atención en él.

 


Control de la profundidad de campo

Independientemente del tipo de objetivo escogido (si éste es intercambiable) o de la distancia focal que elijamos con nuestro zoom, la regla fundamental en la que siempre nos basaremos es que a menor abertura del diafragma, mayor profundidad de campo.

Dicho de otro modo, ambos parámetros son inversamente proporcionales. La consecuencia de ello es que la "luminosidad" del objetivo se convierte en un factor determinante, ya que cuanto más luminoso sea más fácil nos resultará fotografiar con diafragmas muy cerrados, lo cual repercutirá en un más cómodo control de la profundidad de campo. Si, por el contrario, nuestro objetivo es poco luminoso (y seguro que más barato), necesitará mucha luz para trabajar, lo que significa que nos obligará a abrir más el diafragma perdiendo muchas posibilidades de ampliar el plano de enfoque. Un recurso será en tal caso reducir la velocidad de obturación para permitirnos cerrar más el diafragma, pero ello nos limitará en cuanto al tipo de fotografía a realizar, impidiendo que el motivo se halle en movimiento y obligándonos a utilizar trípode y autodisparador.

Los objetivos angulares y normales (distancias focales cortas) son sin duda los más luminosos y, lógicamente, los que nos permitirán fotografiar con mayor profundidad de campo. De ahí que sean recomendados para fotografía panorámica. Los teleobjetivos (distancias focales largas) suelen ser en cambio poco luminosos, por lo que resulta más complicado conseguir con ellos un amplio plano de enfoque. Son más indicados para la fotografía en la que se pretende extraer el motivo de su entorno (retratos, por ej.). Por último, los zooms combinan las propiedades de unos y otros, y estará en función de su calidad el hecho de que sean más o menos luminosos.

Pedro Martínez Recari
Imágenes y textos ©2001 d-foto.com
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. Composición I - El encuadre
. Composición II - El Formato
. Composición III - El Punto de Vista y el Fondo
. Zoom - Distancia Focal
. Objetivos Angulares y Normales
. Teleobjetivos
. Profundidad de Campo
. Composición y Profundidad de Campo
. Fotografía con Flash I
. Fotografía con Flash II
. Fotografía con Flash III
. Exposición