Conceptos básicos del color en imagen digital
Todos hemos oído hablar en el mundillo de la
fotografía digital, de términos como CCD, RGB, CMYK...etc. Vamos a ver
un poco qué es todo esto.
Un CCD es un dispositivo básicamente consistente en
una plaquita con una superficie repleta de puntos sensibles a la luz. Su
nombre viene de Charge Coupled Device que significa Dispositivo de Carga
Acoplada y actúa para entendernos como los puntos de emulsión de un
carrete de fotografía clásico.
En el carrete, cada gránulo de emulsión responde de
forma química diferente al incidirle la luz, por cada color según su
longitud de onda. Pues bien, en un CCD cada píxel (Pict Electric) o
punto sensible, se llena más o menos de carga eléctrica según la luz
incidente y reacciona enviando esa carga en forma de señal a un
procesador que la codifica. Cuantos más puntos tengamos por cm2, más
completa será la información o construcción de la imagen que nos va a
transmitir al procesador, es decir va a tener más
"resolución".
Lo que ocurre con la luz es que después para formar
una imagen y poder interpretarla el ojo humano, no puede fabricar toda
una completa gama de tonalidades, sino que se crean todos a partir de
unos colores básicos cuya mezcla proporcionada nos da esa riqueza que
apreciamos en una foto colorista.

Esa gama básica consta de tres colores: Rojo (Red),
Verde (Green) y Azul (Blue). Es lo que se conoce como formato o modo RGB.
Todos los demás colores se forman con éstos tres
proyectados en el monitor de TV en proporciones adecuadas. El blanco es
la suma de todos y el negro su ausencia.
La resolución de color con la que se trabaja en un
monitor puede variar desde 256 colores (mezclas de RGB), hasta millones.
Algunas cámaras digitales, y sobre todo en el mundo
del video o en general de gama profesional, llevan tres CCD y utilizan
cada uno de ellos para un color base. De ésta forma se
"descargan" de exceso de trabajo repartiéndose la labor de
tratar cada color por separado. La calidad de la digitalización así,
es altísima.
El color amarillo, por ejemplo, vemos que aparece como
suma de rojo y verde, el azul celeste por la del verde y azul y el
fucsia con azul y rojo.
Me diréis: pues yo con mis acuarelas hago unos verdes
preciosos mezclando azul y amarillo ¿verdad?. Bien, ése es otro
terreno que es el de los pigmentos y sustancias colorantes, no luz.
En un cuadro pintado, se emplean lo que se llama
cuatricromías, que es el arte de crear todos los colores posibles, pero
partiendo de cuatro pigmentos básicos: C (Cian o azul), M (Magenta, o
fucsia, o Carmin de Garanza en óleo), Y (Yelow o amarillo) y K (de
Black o negro).
Este sistema, CMYK, es el que utilizan las impresoras
de tinta para obtener una imagen en soporte físico (p.e. papel) creando
multitud de puntos azules, amarillos etc. cuanto mas pequeños y juntos
mejor, para que, al observarlo con nuestros ojos nos de la sensación de
imagen policroma (resolución de la impresora en puntos por pulgada
generalmente).
Cuando trabajamos con un ordenador una imagen digital,
la vemos en el monitor en formato RGB, así la modificamos, cambiamos su
brillo, su saturación... pero al ir a imprimirla, o bien la
transformamos antes en modo CMYK , o lo hace la impresora de forma
automática, pero sólo así se podrá ver algo en el papel parecido a
lo que teníamos en la pantalla. Otra cosa es cómo tengamos calibrado
el sistema para que sea exactamente igual la impresión que la foto en
pantalla, pero eso para otro día.
Bernardo Sánchez Gálvez