¿Buscamos
la máxima resolución?, ¿el mayor zoom posible?, ¿el menor tamaño
tal vez? pues entonces volvamos atrás y revisemos otros modelos porque
esta cámara no será capaz de satisfacer estas necesidades. Ahora bien,
si lo que tratamos de encontrar es una herramienta de alta calidad,
excelente óptica, elevadas prestaciones fotográficas, sistemas de
medición precisos, diseño ergonómico y reconocida fiabilidad,
entonces sí tenemos que hablar de esta CAMEDIA. Y hablamos de ella con
la convicción de que se trata de uno de los mejores productos que hoy día
podemos encontrar en el sector de la fotografía digital.
Decíamos
que su resolución máxima no es de las más elevadas pero no nos
llevemos a engaños, porque su CCD de 2,5 MegaPixels tampoco la relega
ni mucho menos a los últimos puestos del pelotón. De ella destacan su
velocidad máxima de obturación (1/10.000 seg.) y su rapidez de
disparo, que alcanza los 1,5 fotog/seg. y que permite disparar en esos
tiempos incluso seleccionando calidades altas, algo que pocos modelos de
fabricantes competidores pueden llegar a realizar. Eso sí, la ráfaga
de disparos a esas resoluciones elevadas no alcanza a superar las series
de cinco fotogramas consecutivos.
Por
otra parte, junto con los programas automáticos la C-2500L permite la
selección de dos tipos de medición (central y puntual) y posibilita
además, como buena réflex que es, el funcionamiento en modo totalmente
manual, facilitando la libertad del aficionado en la selección de los
ajustes. En este sentido, tan liberal
es este modelo que permite el archivo de las fotografías en la tarjeta
CompactFlash o SmartMedia... sí sí, que no se sorprenda el lector ni
que piense que hemos cometido un error al hablar de las tarjetas, porque
esta OLYMPUS viene provista de doble ranura permitiendo el uso de estos
dos soportes universales de almacenamiento.
El
flash retráctil posee un número guía 40 (26 en angular) con los modos
habituales y con una característica destacable: sincronización a la
segunda cortinilla. Y por si lo dicho fuera poco, se amplían con este
modelo las posibilidades fotográficas al estar dotado de zapata para
flash externo.
Es
en consecuencia uno de los productos significativos de OLYMPUS aunque
suponemos que la reciente aparición de la C-2100 la relegará al
segundo plano de la fama. Ya se sabe que en el sector de la fotografía
la veteranía de un producto suele ser síntoma de pronta desaparición.
E. J.
Rosique
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