Sin duda que
este modelo no puede dejar indiferente a nadie, tanto por estética como
por prestaciones. La RDC-7 se nos presenta con un diseño desde luego
original, pero también práctico. No es extraño que al verla por
primera vez uno dude de si se encuentra frente a una cámara digital o
de si en verdad, se trata de una agenda personal o del último móvil
del mercado.
Su CCD de 3,3 MegaPixels permite captar
fotografías de gran calidad, e incluso cabe la posibilidad de ampliar
esta resolución hasta los 7 MegaPixels a través del modo Pro. Eso sí,
a la hora de fotografiar en este modo debemos tener en cuenta que la
cámara necesita la máxima estabilidad posible, de manera que se hace
obligado el empleo de un trípode. A todo ello, debemos sumar su zoom de
3X (35-105mm) y su objetivo de buena luminosidad.
La pantalla LCD, además de ser
orientable, permanece totalmente protegida mientras que no se utiliza,
algo a lo que afortunadamente la firma viene dándole importancia ya
desde sus modelos anteriores (RDC-5000 y RDC-5300), y de lo que algunos
otros fabricantes debieran tomar ejemplo. Ejemplo, por otra parte, como
el que ha tomado RICOH en cuestión de baterías, dotando a este modelo
de una de Ion Litio recargable, detalle del que carecen otros productos
de la misma marca, aún cuando el visor óptico está presente en la
mayoría de ellos, facilitando así el ahorro en pilas y, en
consecuencia, en dinero.
No olvidemos que esta cámara viene
provista de una tarjeta interna de 8 MB -otro detalle característico de
RICOH- sin que por ello se vea limitada su capacidad de almacenamiento,
dado que permite ampliar la memoria con tarjetas extraíbles Smart Media
de hasta 64 MB. Un botón diseñado a tal efecto, proporciona al usuario
la posibilidad de seleccionar que la toma se archive en la tarjeta
interna o en la externa.
Además, la grabación de video y audio
(9 y 130 minutos respectivamente con tarjeta de 64 MB), el macro de 1
cm, el segundo botón de disparo para facilitar la toma en vertical
(cuidado con poner el dedo delante del objetivo), el panel de control de
fácil manejo y otras muchas opciones hacen de esta RICOH un producto a
tener en cuenta por todo aquel que pretenda una cámara de gran calidad
y buenas prestaciones aún cuando, debido a su diseño, requiera un
cierto entrenamiento previo para acostumbrarnos a disparar con una
cámara de formas tan peculiares.
E. J. Rosique
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